Presentación

El respeto que impone la práctica del tratamiento anticoagulante oral (TAO), tanto entre los profesionales como entre los pacientes, es un tabú que debemos desterrar de nuestra actividad diaria.

Es cierto que las consecuencias de un mal control del TAO suponen unos riesgos muy altos para la salud del paciente, que las consecuencias clínicas están relacionadas con el tiempo que se mantenga el parámetro de INR (del inglés international normalized ratio) dentro de los márgenes del rango establecido para cada paciente (mediante Test de Rodendaal) y que son múltiples los factores capaces de provocar desviaciones.

El estudio que venimos realizando desde 2013 nos ha obligado a racionalizar y tratar con serenidad el abordaje de este tratamiento y su seguimiento. Y cada día vamos progresando y conociendo más a fondo el comportamiento del TAO y valorando la capacidad de los pacientes para intervenir responsablemente en su salud.

Os invito a consultar el informe final de este estudio de investigación sobre el autocontrol, publicado en BMC cardiovascular disorders: http://bmccardiovascdisord.biomedcentral.com/articles/10.1186/s12872-016-0326-z

Otros autores también respaldan los mismos planteamientos: el autocontrol es una gran herramienta (Bárbara Menéndez-Jandula, Juan Carlos Souto, Carmen Garcés, Ana Isabel Heiniger, etc.).

Es imprescindible realizar una buena formación de los profesionales y de los pacientes porque es la base fundamental de un buen resultado. Una buena formación nos dará seguridad y confianza en lo que estamos haciendo.

Necesitamos contar con profesionales formados, seguros, capaces de orientar y de transmitir sus conocimientos a estos pacientes, quienes, por su parte, aportarán su colaboración de forma admirable, porque asumen su responsabilidad y protagonismo y demuestran su capacidad y actividad a pesar de su edad (la edad media está por encima de los 70 años). Curiosa y sorprendentemente, esta responsabilidad mejora los resultados clínicos del TAO frente a los controles habituales en los centros de salud y los servicios de hematología.

La perspectiva del futuro de la sanidad obliga a evolucionar, y nuestro planteamiento estará entre los recursos con mayor perspectiva de futuro dentro del tratamiento de las patologías crónicas. Las nuevas tecnologías y recursos sustituirán la falta de personal necesario para hacer frente a la asistencia del paciente crónico con el objetivo de no desequilibrar la capacidad actual de nuestro Sistema de Salud.

Eduardo Tamayo Aguirre
Asesor médico de la Asociación de Anticoagulados de Gipuzkoa.